Monica Rodriguez (center right) leaps for joy when she sees her robot move. Her teammate, Itzel Casto, cheers and claps from excitement. Tyger Ligon for Richmondside

Ya era el día. Después de 10 semanas de programación y construcción, los robots estaban listos para demostrar de lo que eran capaces. Los niños de primaria y secundaria que los construyeron contenían la respiración, ansiosos por ver si sus esfuerzos darían fruto. Los familiares estaban sentados a los lados, congelados por la anticipación.

Entonces, uno de los robots cobró vida de repente, y la multitud de aproximadamente 50 personas en el Latina Center en Richmond estalló en vítores. Padres, abuelos y hermanos celebraban cada movimiento de los robots, aunque no fuera el de su hijo.

Primero, los estudiantes guiaron a sus robots por el piso, mostrando su destreza y diseño. Luego, pequeños equipos de estudiantes compitieron para ver qué robot con control remoto podía sacar bloques de una caja más rápido.

“La primera vez que vi a mi robot moverse fue increíble,” dijo Monica Rodriguez, una estudiante de sexto grado en la escuela Lincoln Elementary, a Richmondside. “Nunca había programado un robot en mi vida… Fue increíble ver que algo que tú construiste, se mueve.”

Mónica Rodríguez (segunda estudiante desde la derecha) salta de alegría al ver a su robot moverse. Su compañera de equipo, Itzel Casto, vitorea y aplaude emocionada. Crédito: Tyger Ligon para Richmondside

Rodriguez dijo que su mamá, quien asiste regularmente al Latina Center, la inscribió no solo para que aprendiera a programar, sino también para que conociera gente nueva y aprendiera a trabajar en equipo.

“Al principio pensé que sería muy difícil, pero en realidad no lo es cuando estás con las personas correctas. Puedes construir muchas cosas y, pues, crear cosas nuevas,” dijo Rodriguez. “Y todo fue increíble porque también nos dieron snacks, pizza deliciosa.”

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Rodriguez fue una de 20 estudiantes en la primera generación del programa Future Latin Tech (Futuro Tecnología Latina), una nueva clase gratuita de robótica diseñada para jóvenes de entre 11 y 15 años. Dirigida por el Latina Center, una organización sin fines de lucro en Richmond que apoya a familias latinas, la iniciativa busca introducir a los estudiantes a la codificación, la ingeniería y el trabajo en equipo dentro de un espacio con raíces culturales.

La compañera de equipo de Rodriguez, Itzel Castro, dijo que aunque era mayor que algunos de los otros participantes, sintió que pudo hacer amistades duraderas. Esta estudiante de octavo grado en Making Waves Academy en Richmond ya tiene en la mira convertirse en enfermera.

“Sé que las enfermeras usan mucha tecnología, así que sentí que era una buena oportunidad, y lo fue”, dijo Castro.

Castro dijo que le sorprendió ver que su robot se moviera. Aunque ya había tomado una clase de programación, este fue un reto único porque los estudiantes tuvieron que construir y programar los robots manualmente, en lugar de solo escribir código en línea.

A los estudiantes se les enseña cómo construir manualmente un robot y luego cómo programarlo para que pueda operarse con un control remoto. Crédito: Tyger Ligon para Richmondside

“Hay muchas piezas que se parecen un montón, y realmente tienes que enfocarte en cuáles estás poniendo porque es bien fácil equivocarse,” dijo Castro. “Mi equipo y yo nos equivocamos varias veces, pero estuvo bien porque cometer errores es parte del aprendizaje, y eso te hace pensar mejor.”

Castro y sus amigas también señalaron que aprender habilidades de codificación y programación es especialmente útil para las niñas, porque les da más confianza y oportunidades en el ámbito profesional.

“La mayoría de la gente solo piensa en las niñas o mujeres limpiando, cocinando o quedándose en la casa”, dijo Castro. “(Aunque aprender a cocinar está bien,) también está mal, porque no tienen una carrera (ni siguen) sus sueños.”

Los familiares celebraron con igual entusiasmo cuando cada uno de los 20 estudiantes recibió un certificado de finalización. Crédito: Tyger Ligon para Richmondside

Durante la reciente competencia del sábado, se habló exclusivamente en español. Miriam Wong, fundadora y directora ejecutiva del Latina Center, dijo que eso fue intencional.

“Primero que nada, si ellos (los jóvenes) son bilingües, es mejor,” dijo Wong. “Pero también por los papás. Todo inmigrante, incluyéndome a mí, cuando llegamos a este país, perdemos ese sentimiento de seguridad, de estar en casa, y aquí pueden hablar su idioma y encontrar su comunidad y hacer amistades entre generaciones.”

El Latina Center fue fundado para apoyar a sobrevivientes de violencia doméstica

En 25 años, se convirtió en un lugar donde esas sobrevivientes se sintieron empoderadas para crear nuevos programas. El centro ofrece clases para padres, apoyo de salud mental para latinas y familias con poco o ningún acceso a atención médica, apoyo legal y migratorio, además de una gran variedad de programas de liderazgo y tecnología para todas las edades.

Wong, quien emigró a Estados Unidos desde Perú, dijo que ha sido hermoso ver cómo ha crecido el centro a lo largo de los años, subrayando que cuando las comunidades se unen para apoyarse mutuamente, nacen grandes ideas.

Miriam Wong es directora ejecutiva y fundadora de The Latina Center. Crédito: Tyger Ligon para Richmondside

El programa Future Latin Tech fue financiado con una subvención del Richmond Fund for Children and Youth (Fondo de Richmond para Niños y Jóvenes). El centro creó el programa con la ayuda de Fundación Global Arte Ciencia y Tecnología, una organización con más de 18 años de experiencia en robótica educativa.

“Este es un sueño hecho realidad, especialmente para mí, porque yo escucho a los papás, lo que está pasando y las atrocidades en este país. Sabemos y entendemos que nuestra juventud tiene menos oportunidades, especialmente los latinos,” dijo Wong. “La tecnología es el futuro del mundo, y estamos en desventaja, así que tenemos que introducir (esas habilidades) a nuestros hijos.”

Dijo que cuando los primeros 20 niños llegaron al salón el 22 de marzo, estaban tímidos y nerviosos, escondidos bajo sus capuchas. Pero a lo largo del programa, su confianza creció.

Como en cualquier competencia, hay ganadores y perdedores. Emanuel Alba, el estudiante del centro, celebra el éxito de su robot, mientras que Kenanth Albeiro Ortega y Felipe de Jesús Gonzales (derecha) lamentan la derrota. Mónica Sánchez, directora de la Fundación Global Arte, Ciencia y Tecnología (izquierda), es la instructora principal que guió a los estudiantes en sus proyectos. Crédito: Tyger Ligon para Richmondside

“Fue como ‘guau’, estos niños son inteligentes, y lo están viendo. Y ver a los papás hoy, eso fue un gran apoyo para ellos,” dijo Wong. “Y los papás, muchos de ellos los conocemos y sabemos lo que han pasado, para ellos, dicen ‘yo sí veo un futuro para mis hijos.’”

Ines Ambrocio Garcia le dijo a Richmondside que se sentía increíblemente orgullosa de ver a su hijo construir un robot y ver lo que podía lograr, y que está agradecida por la oportunidad. Sus hijos le ayudaron a traducir del español al inglés.

“Es una oportunidad muy grande para mis hijos, porque les da una chance en la vida de tener un estilo de vida diferente al nuestro,” dijo Garcia en español. “Y los deja experimentar y probar cosas nuevas.”

La familia del estudiante Lester Ambrocio García, compuesta por su padre, Miseal García (izquierda), y su madre, Inés García (segunda desde la izquierda), se toman fotos y celebran al anunciarse su nombre. Crédito: Tyger Ligon para Richmondside

Su hijo, Lester Ambrocio Garcia, estudiante de octavo grado en la escuela Summit Tamalpais, dijo que siempre ha estado interesado en la tecnología y la codificación desde que tiene memoria. Ya había tomado diferentes clases de programación, pero esta experiencia fue única y gratificante.



“Y creo que es una gran oportunidad que se estén enfocando en los latinos, porque nos da un lugar para brillar y decir que no somos las sombras de otros, y que todos merecemos una oportunidad, sin importar de dónde venimos.”

Lester Ambrocio Garcia, estudiante de la clase de robótica

“Fue complicado, porque era la primera vez que hacía algo así, y muy divertido conocer gente y experimentar algo nuevo,” dijo Lester Ambrocio Garcia. “Y creo que es una gran oportunidad que se estén enfocando en los latinos, porque nos da un lugar para brillar y decir que no somos las sombras de otros, y que todos merecemos una oportunidad, sin importar de dónde venimos.”

El programa de robótica funcionará durante tres años. Este verano, otras dos generaciones pasarán por la capacitación. Los padres interesados pueden obtener más información aquí.

Lester Ambrocio García (izquierda) le muestra a su padre (centro, arrodillado) cómo funciona el robot. Crédito: Tyger Ligon para Richmondside

What I cover: I write about Richmond schools and youth issues, Contra Costa College, the county Board of Education and other general topics.

My background: I made my way to the East Bay after covering city hall at San Jose Spotlight where I earned several first-place awards for my local government, business/economy and public service reporting from the California News Publishers Association. Before that, I was a reporter for Bay City News, where I wrote about issues ranging from homelessness to the environment and education.

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